¿Qué esperar de un DAB o JRD?

En este episodio de Ruta Crítica, conversamos con María Luisa Cáceres sobre el rol de los DAB y las JRD en la gestión de proyectos, a partir de su experiencia tanto como usuaria como adjudicadora en distintos tipos de contratos y modalidades de infraestructura.

La conversación aborda qué esperan las partes de estos mecanismos, qué perfil deben tener sus miembros y cuáles son las principales oportunidades de mejora ahora que su uso será cada vez más frecuente en el mercado peruano.

El adjudicador no reemplaza a las partes: ayuda a prevenir y encauzar conflictos

Uno de los mensajes centrales del episodio es que el adjudicador no está para asumir el rol de las partes ni para resolver mágicamente todos los problemas del proyecto. Su valor está en ayudar a identificar puntos críticos, promover decisiones oportunas y evitar que las controversias escalen.

Por eso, tanto el DAB como la JRD deben entenderse como herramientas de gestión que contribuyen a la continuidad del proyecto y no solo como mecanismos para emitir decisiones formales.

La experiencia práctica importa más que una larga lista de credenciales

María Luisa destaca que un buen adjudicador debe conocer cómo funciona un proyecto en la práctica. Más allá de certificaciones o títulos, resulta clave que haya tenido contacto real con obra y que comprenda los puntos críticos de la ejecución, la relación entre las partes y la lógica de la gestión del contrato.

Eso no significa que deba haber ejecutado exactamente el mismo tipo de proyecto, sino que tenga la capacidad de entender su dinámica, anticipar riesgos y aportar criterio en el momento oportuno.

La prevención debe ser la prioridad

Aunque estos mecanismos también cumplen una función resolutiva, el episodio enfatiza que su mayor valor está en la prevención. Un adjudicador que acompaña el proyecto desde etapas tempranas puede ayudar a detectar tensiones, ordenar discusiones y orientar a las partes antes de que el problema crezca.

La idea no es esperar a que el conflicto llegue al límite, sino usar estas instancias para mantener el proyecto en movimiento y reducir el riesgo de controversias mayores al final de la obra.

La comunicación y las habilidades blandas también son decisivas

Además del conocimiento técnico, la conversación resalta la importancia de las habilidades blandas. La capacidad de escuchar, comunicar con claridad, generar confianza y hacer que las partes se expresen abiertamente puede ser determinante para que una visita de obra o una reunión de seguimiento sea realmente útil.

En muchos casos, el problema no es solo técnico o contractual, sino también de comunicación, expectativas mal alineadas o relaciones deterioradas entre actores del proyecto.

Las visitas y reuniones deben servir para detectar problemas reales

Otro punto importante es que las visitas de campo y reuniones de seguimiento no deberían convertirse en rutinas repetitivas. Bien aprovechadas, estas instancias permiten identificar problemas que no siempre aparecen en una presentación formal y ayudan a que las partes hablen con mayor franqueza sobre lo que realmente está ocurriendo en el proyecto.

Desde esa perspectiva, el adjudicador debe tener un rol activo, hacer preguntas, profundizar en los temas sensibles y promover un diálogo útil para la gestión del contrato.

Se necesita profesionalizar aún más el mercado

De cara a la mayor masificación de las JRD y los DAB, el episodio plantea que el mercado peruano todavía tiene espacio para seguir madurando. Esto implica más capacitación, mejores criterios de selección, mayor claridad sobre el alcance del rol del adjudicador y una mejor preparación de las partes para utilizar adecuadamente el mecanismo.

También se destaca la conveniencia de incorporar indicadores de desempeño que permitan evaluar la calidad del trabajo de los adjudicadores y fortalecer progresivamente esta práctica en el país.

Una herramienta que puede ayudar a reducir paralizaciones y conflictos

La conclusión del episodio es clara: los proyectos necesitan mecanismos que ayuden a resolver problemas a tiempo. En un contexto donde las obras paralizadas y los contratos resueltos siguen siendo una preocupación, contar con adjudicadores preparados puede marcar una diferencia importante en la gestión y continuidad de los proyectos.

Más que una obligación formal, el DAB o la JRD deberían verse como una herramienta estratégica para mejorar la toma de decisiones, ordenar la ejecución y contribuir al éxito del proyecto.

Compartir podcast:

Autor(es):
Picture of Rodrigo Delgado

Rodrigo Delgado

Asociado Principal

Recursos descargables

Lecturas recomendadas del Blog Legal

Únete a nuestra Newsletter Legal

Recibe en tu correo nuestros últimos artículos, análisis, noticias y contenidos educativos sobre derecho de la construcción y arbitraje, desarrollados por el equipo legal de CAI.

Este sitio web usa cookies

Almacenamos datos temporalmente para obtener más información sobre sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de sus hábitos de navegación. Puede aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar todas las cookies”.