Desde el inicio, CAI estructuró una estrategia centrada en clarificar la asignación de riesgos y demostrar cómo los defectos e indefiniciones del expediente técnico afectaron directamente la ejecución del proyecto. Este análisis técnico-contractual permitió ordenar los hechos, diferenciar los impactos atribuibles al contratista y los derivados de información insuficiente o tardía por parte de la contraparte.
El equipo desarrolló un enfoque probatorio que integró cronología, evidencia documental y análisis técnico, con el fin de sustentar la legitimidad de los reclamos y reducir la exposición a eventuales contrademandas. A lo largo del proceso, CAI acompañó al cliente con asesoría permanente, alineando cada decisión con una estrategia de resolución eficiente, orientada a preservar la relación comercial y minimizar riesgos financieros y reputacionales.
Esta aproximación permitió construir una posición sólida en la mesa arbitral y conducir la controversia hacia un escenario que favoreciera una salida consensuada.