El consorcio responsable del Aeropuerto Internacional de Chinchero – Cusco asumió la ejecución de un proyecto valorizado en USD 428 millones, bajo un contrato de Diseño y Construcción (FIDIC Libro Rojo). Este megaproyecto, desarrollado mediante un Acuerdo Gobierno a Gobierno entre Perú y Corea del Sur, buscaba reemplazar al actual aeropuerto regional y dotar al sur del país de una infraestructura moderna, con mayor capacidad operativa y estándares internacionales de servicio.
La complejidad del proyecto radicaba en su naturaleza multiactor: el Estado Peruano —a través del MTC—, la Oficina de Gerencia de Proyectos (OGP), el consorcio contratista, las empresas supervisoras y los equipos técnicos del programa G2G, debían coordinar permanentemente para mantener la continuidad de obra. A ello se sumaban retos técnicos derivados de la construcción de la pista de aterrizaje, la terminal de pasajeros y el cerco perimétrico, obras que debían ejecutarse en un entorno geográfico retador y sujeto a constantes exigencias de cumplimiento contractual.
El consorcio necesitaba tomar decisiones rápidas y precisas frente a consultas contractuales, eventos de obra y potenciales reclamos. La ausencia de una estrategia contractual clara podía generar retrasos, riesgos financieros y controversias que afectaran la gobernanza del proyecto. Por ello, requerían un acompañamiento técnico-legal continuo que brindara claridad, orden y soporte estratégico desde la etapa inicial.