La estrategia jurídica se centró en el sistema de entrega del proyecto adoptado. Se sostuvo que, bajo dicho esquema, la ingeniería era responsabilidad del propietario, por lo que debía asumir los impactos en plazo y costo derivados de la versión entregada al contratista.
Asimismo, se argumentó que la aprobación de adicionales y deductivos no implicaba la transferencia del riesgo ni la superación automática de los efectos generados por las deficiencias originales.
En relación con los disturbios sociales, se planteó que el riesgo social también se encontraba asignado al propietario. Sin perjuicio de ello, se analizaron las pruebas sobre la proliferación de noticias y declaraciones que incentivaban a la población en contra del contratista, a efectos de evaluar la causalidad y el impacto en la ejecución.