Todo contrato con el Estado persigue la consecución de objetivos públicos. Sin embargo, en la práctica, la Ley de Contrataciones con el Estado no desarrolla herramientas operativas claras para aplicar el principio del interés público cuando surge una controversia, especialmente en escenarios de resolución contractual.
El caso tuvo origen en un contrato para el desarrollo de una infraestructura vial. Durante su ejecución, se generaron discrepancias entre las partes respecto de: (i) el impacto en costo y plazo de determinados eventos externos, y (ii) el cumplimiento de obligaciones necesarias para la continuidad del proyecto. Estas diferencias derivaron en intentos de resolución contractual y en reclamaciones indemnizatorias.
La cuestión central consistía en determinar si el comportamiento de las partes al momento de resolver el contrato se encontraba alineado con los fines públicos que justifican la contratación estatal, o si, por el contrario, las decisiones adoptadas podían generar efectos perjudiciales innecesarios para el interés público.