Una empresa del sector salud, en su calidad de contratante, ejecutó un contrato de obra a suma alzada para la construcción de una clínica, que incluía la ejecución integral de obras civiles, eléctricas, sanitarias y acabados.
Luego de la entrega de la obra y durante el periodo de garantía, se identificaron observaciones y deficiencias constructivas, lo que llevó a las partes a suscribir una adenda para realizar una pericia técnica especializada que evaluara los trabajos ejecutados y determinara la existencia de fallas.
Con la pericia ya emitida por el Colegio de Ingenieros, el cliente enfrentaba un escenario crítico: necesitaba comprender con claridad sus fortalezas y debilidades contractuales frente a los defectos identificados, así como definir si correspondía ejecutar la carta fianza y activar reclamos contra el contratista, evitando riesgos en la toma de decisiones.