El cliente —un financista de un postor conformado por dos empresas internacionales— participaba en el Concurso de Proyectos Integrales para la concesión de la Carretera Longitudinal de la Sierra – Tramo 4, una infraestructura vial de más de 900 kilómetros que conecta diversas regiones andinas del país. El proceso, convocado por PROINVERSIÓN, contempla una inversión estimada de USD 1,500 millones, y se desarrolla en etapas altamente técnicas donde cada documento, requisito y validación influye en la continuidad del postor.
El reto inicial radicaba en cumplir de forma rigurosa con todos los requisitos establecidos para la precalificación (Sobre N.º 1), garantizando que la documentación estuviera alineada con los estándares técnicos, financieros y legales exigidos por la entidad. La complejidad aumentaba por la magnitud del proyecto, las múltiples zonas geográficas involucradas y la necesidad de anticipar riesgos contractuales propios de concesiones de largo plazo.
Además, al tratarse de un proceso competitivo con varios postores de gran capacidad técnica, el cliente necesitaba asegurar que cada componente de la propuesta —desde la estructura contractual hasta las futuras propuestas técnica y económica— fuera preparado con precisión y claridad estratégica, evitando observaciones o inconsistencias que pudieran limitar su avance a las siguientes etapas.